Reflexiones en torno al libro Manifiesto Ecológico Político
Raúl Abraham López Martínez*
En enero de 2022, los sociólogos Bruno Latour (1947-2022) y Nikolaj Schultz (1990-) publicaron en Francia un libro titulado Memorándum sobre la nueva clase ecológica. Un año después, la editorial Siglo XXI publicó la versión en español bajo el título Manifiesto Ecológico Político. Bruno Latour es reconocido como uno de los pensadores más influyentes de la sociología contemporánea. Sus aportaciones al campo de los estudios sociales de la ciencia y la tecnología contribuyeron a replantear los límites de la sociología clásica y moderna, al tiempo que lo consolidaron como uno de los principales referentes del pensamiento ecológico contemporáneo.
En Manifiesto Ecológico Político, los autores sostienen que el planeta enfrenta una profunda crisis de habitabilidad que pone en riesgo las condiciones indispensables para el sostenimiento de la vida. Como parte de su diagnóstico, señalan que una de las principales causas de esta situación radica en el predominio de una visión productivista de la sociedad.
Latour y Schultz señalan que, pese a sus profundas diferencias, tanto el capitalismo como las experiencias históricas del socialismo compartieron una visión productivista basada en la expansión permanente de la producción, la industrialización y la subordinación de la naturaleza a los imperativos del desarrollo. Desde esta perspectiva, la naturaleza ha sido concebida fundamentalmente como una fuente de recursos e insumos destinados a sostener los sistemas productivos. Se trata de una lógica que hoy exhibe los límites de las promesas de progreso ilimitado que acompañaron la construcción de las sociedades modernas.
Desde una lectura latinoamericana, esta crítica al productivismo también permite dialogar con los planteamientos que han analizado las relaciones de colonialidad establecidas en América Latina. La expansión de modelos de desarrollo centrados en la explotación intensiva de la naturaleza se encuentra estrechamente vinculada con formas históricas de dominación económica, política y cultural que continúan produciendo efectos en nuestras sociedades.
Siguiendo a los autores, entender la producción como un sistema de destrucción nos conduce a un punto de inflexión decisivo que “consiste en dar prioridad a la preservación de las condiciones de habitabilidad del planeta y no al desarrollo de la producción (…) estamos acostumbrados a comprender el crecimiento como el único medio de salir adelante y, en eso, olvidamos las destrucciones que causa…”.
Ante este escenario, los autores consideran necesario que los múltiples movimientos ecologistas que actualmente se encuentran dispersos, desarrollando innumerables acciones y luchas territoriales, adquieran la capacidad de constituirse en una “clase ecológica”. Se trata de una propuesta que resignifica el concepto de clase proveniente de Karl Marx, pero que no busca reproducir mecánicamente la noción clásica de clase social. Más bien, pretende construir un nuevo sujeto histórico con capacidad de intervención mayor a la que actualmente tiene.
Este llamamiento parte del reconocimiento de que, al “menos por ahora, la multitud de conflictos (ambientales) no ha adoptado la forma de una movilización general, como pudieron hacerlo, durante los últimos siglos, las transformaciones desencadenadas por el liberalismo y el socialismo. En este sentido, la ecología está en todas partes y en ninguna al mismo tiempo (…) Para que el movimiento ecológico gane consistencia y autonomía, y esto se traduzca en un impulso histórico comparable a los del pasado, le hace falta reconocer, abrazar, comprender y representar su proyecto con eficacia, agrupando todos esos conflictos en una unidad de acción comprensible para todos”.
Otra cuestión relevante que plantea el Manifiesto Ecológico Político es el papel de la lucha de las ideas en el proceso de desmontar la centralidad que ocupa una productividad sin límites dentro de nuestras sociedades. Superar esta lógica implica cuestionar los supuestos que han orientado tanto a la derecha como a la izquierda en torno al crecimiento económico y al desarrollo. Salir de esta racionalidad instrumental requiere transformar las formas convencionales de comprender el mundo, producir conocimiento y organizar la acción política.
El Manifiesto Ecológico Político representa, en este sentido, una convocatoria para que los movimientos ecologistas amplíen el alcance de su acción colectiva, desarrollen plenamente sus capacidades organizativas y aspiren a intervenir de manera decisiva en la configuración política de nuestras sociedades.
*Profesor de Tiempo Completo en El Colegio de Morelos.
Publicado el 15 de junio de 2026 en La Jornada Morelos