Inflación controlada, riesgo latente
Alejandro Castillo Morales*
Como se sabe, la variable determinante para la política económica de los gobiernos mexicanos, es el control de la inflación. Eso llevó en su respectivo período de gobierno, a Luis Echeverría, José López Portillo y Carlos Salinas a endeudar el país, para poder mantener un tipo de cambio fuerte que permitiera realizar importaciones a bajo precio, hasta que eso ya no se pudo sostener y México cayó en crisis el final de cada uno de esos gobiernos.
Fox y Calderón utilizaron los ingresos excedentes proporcionados por los alto precio del petróleo, para mantener un peso sobrevaluado para abaratar las importaciones. Y lo mismo han hecho las administraciones de López Obrador y Clauda Sheinbaum, aprovechando los ingresos de las remesas y la debilidad del dólar, han logrado mantener una paridad favorable a las importaciones y a los precios relativamente estables.
La experiencia demostró que mientras se mantengan las condiciones favorables, los gobiernos podrán administrar las variaciones de precios.
En particular, en el caso de México, el informe de la inflación de mayo destaca que en ese mes el Índice Nacional de Precios al Consumidor tuvo una reducción de 0.21% respecto a abril, lo que propició que la variación anual fuera inferior a 4.0%; la inflación anual en mayo fue de 3.94%.
Respecto a la evolución que ha tenido la inflación, de junio de 2019 y agosto de 2020, la variación anual del INPC se mantuvo debajo de 4.0%. Posteriormente, a partir de agosto de 2020 inició un período de variaciones al alza, hasta llegar a 8.7% en agosto de 2022. En ese mismo año, a partir de octubre las variaciones de precios iniciaron nuevamente el proceso descendente, que encontró una fuerte resistencia para bajar de 4.0%, lográndolo de manera intermitente a partir de enero de 2025 y hasta la fecha. El registro de mayo es uno de ellos. La pregunta es si se mantendrá y con qué características.
De acuerdo con el INEGI, la reducción de la inflación en mayo, se debió al efecto de la aplicación de las tarifas eléctricas de temporada cálida, que tiene una incidencia muy importante y contribuyó con una baja de 0.253 puntos porcentuales del registro mensual. También se debió a un ajuste a la baja en el precio del gas doméstico natural y a la reducción de los precios del huevo y diversos productos agrícolas, como la cebolla y el plátano, entre otros, que en los meses anteriores se habían encarecido,
Entre los bienes y servicios que tuvieron variaciones al alza, el INEGI señala la vivienda propia y rentada, la comida en la calle y en restaurantes, el gas LP, el pollo, los detergentes y la tortilla de maíz, entre otros.
Como se puede observar, los productos que contribuyeron a la baja son básicamente agropecuarios, que pueden variar debido a las condiciones climatológicas, en tanto que las tarifas de electricidad, que suben en cuanto concluye el programa de temporada cálida, pueden repercutir en una mayor inflación en los próximos meses.
En contraste, el índice de precios subyacentes, esos bienes y servicios de los que se excluyen aquéllos que tienen una alta volatilidad de precios o que sus precios no responden a las condiciones del mercado, no ha contribuido a bajar la inflación. Si bien la canasta de bienes y servicios subyacente teóricamente debe ser más estable, en la práctica se ha comportado como un tope para las intenciones del Banco de México de lograr que la inflación se mantenga en un rango de 3.0%, más menos un punto porcentual.
Lo que ha sucedido con la canasta de precios subyacente, es que desde marzo de 2021 a mayo de 2026, sólo en ocho meses registró variaciones anuales inferiores a 4.0% y en mayo de 2026 su registro fue de 4.19%.
No está de más señalar que ese comportamiento de la inflación sucede en un período, que ha sido muy prolongado pero que no se puede considerar como permanente, en el que el tipo de cambio de México se ha mantenido sobrevaluado con respecto al dólar, afectando la competitividad de toda nuestra economía, impidiendo el uso productivo de los recursos disponibles, perdiendo capacidad instalada. En consecuencia, sería importante, que se buscara la posibilidad de diseñar acuerdos y cumplirlos, en particular con el sector social del campo, para mantener estables los precios de los alimentos producidos en el país con mayor productividad, eficiencia y seguridad.
*Analista económico