Entre problemas y expectativas
Alejandro Castillo Morales
Analista Económico
Semana con semana, además de problemas en el plano internacional, también nos encontramos con nuevos hechos que propician cambios en las condiciones de operación de la economía nacional. Por ejemplo, después de meses de especulación acerca de las condiciones del T-MEC, Estados Unidos dio a conocer que no aceptaba renovarlo en su forma actual y señaló que continuará colaborando con México y Canadá para abordar los déficits comerciales con estos países, abriendo la posibilidad de una revisión anual. Paralelamente, en estos días, la empresa Toyota anunció que trasladará paulatinamente, hasta 2030, la producción de la camioneta Tacoma, de Tijuana, Baja California, a Estados Unidos.
En sentido positivo, se logró que la Unión Europea apruebe el Acuerdo Global Modernizado que libera el comercio con ese importante mercado.
Ante eso, quizás para evitar reacciones especulativas, se dio a conocer que en abril de este año el Indicador Mensual de la Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF) del INEGI había registrado una variación positiva de 5.1% para alcanzar un puntaje de 107.4 unidades, superando los registros de meses anteriores. Desafortunadamente, ese logro significa que después de 8 años el índice de FBCF se situó sólo 7.4% arriba del índice registrado en 2018, que es el año base. El dato de abril muestra que después de 8 años, los montos destinados a inversión no han evolucionado como habría sucedido en una economía en crecimiento.
Además, es necesario tener en cuenta que los segmentos de inversión que permitieron alcanzar el índice de 107.4 puntos tienen un efecto limitado en la reproducción de la capacidad productiva. Es el caso de la construcción, cuyo índice total tuvo un crecimiento anual de 8.9%, ese avance fue posible porque la construcción residencial tuvo un crecimiento anual de 16.7%. La no residencial, después de caer mes con mes en 2025 contra 2024, apenas ha comenzado a recuperarse lentamente, con un aumento anual en abril de 2026 de sólo 1.1%
A su vez, el índice de la inversión total en maquinaria y equipo, después de registrar variaciones anuales negativas de enero a marzo, en abril se situó en 106.1, con un crecimiento anual de apenas 0.9%. El problema está en que la inversión en maquinaria y equipo nacional en abril acumuló 16 meses con variaciones anuales negativas y su índice se situó en 88.3; en cambio la inversión en maquinaria y equipo importado tuvo altibajos con un saldo favorable, de modo que su índice en abril fue de 119.6.
También se informó que la Inversión Extranjera Directa (IED) sumó $40,871 millones de dólares, 10.8% más que en 2024. Eso se debió a que $24,649 millones equivalentes a 67.7% del total fueron reinversiones de utilidades, es decir, recursos generados en México; los recursos derivados de cuentas entre compañías sumaron $5,844 millones de dólares, 14.3% del total, y las nuevas inversiones contribuyeron sólo con $7,378 millones, 18.0% del total. Para ponerlo en perspectiva, el dato de la IED en 2025 en su mayor parte fueron reinversiones, y en total es muy inferior a los $62,471 millones de dólares que ingresaron en ese año como remesas de los migrantes.
El problema que enfrentamos como país, es que todos esos elementos se presentan en momentos en los que el PIB nacional crece muy lentamente, en un desempeño totalmente incapaz de atender las necesidades de bienes y servicios de la población mexicana. Lo preocupante es que eso sucede en momentos en los que a pesar de los aranceles que estableció Trump para autos y productos de acero producidos por México, el intercambio comercial en los primeros cinco meses de este año permitió registrar un superávit de $5,767 millones de dólares. A ese monto se suman los $25,287 millones de dólares enviados por los migrantes en los primeros cinco meses de este año, los cuales deberían ayudar a crear las condiciones para acelerar la modernización de la planta industrial y de la infraestructura y eso no sucede, en la magnitud deseable.
Como ya lo hemos señalado, en buena medida eso se debe a la sobrevaluación que registra el peso frente a las divisas de otros países. Para superarlo, se deben diseñar estrategias que permitan armonizar el desarrollo de los diferentes sectores, para aumentar la eficiencia y productividad y conducir a la economía a una mejor utilización de sus recursos.