𝐄𝐧 𝐚𝐩𝐨𝐲𝐨 𝐚 𝐕𝐞𝐧𝐞𝐳𝐮𝐞𝐥𝐚

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Mtro. Raúl Abraham López Martínez*

Lo delincuentes y verdaderos terroristas han atacado a Venezuela y a América Latina, encabezados por un gobernante enfermo de poder, un enfermo anclado en una agenda de la ultraderecha carente del mínimo respeto a los derechos humanos y mucho menos del respeto que merece el derecho internacional; a los de la Casa Blanca no les interesan las reglas y valores de la democracia, su pretensión es el tener bajo su dominio el petróleo que subyace en el territorio venezolano, como lo han hecho en otras regiones del planeta, van por los recursos estratégicos en el marco de una estrategia de ampliación de un poder sin límites por parte del grupo que detenta el control del gobierno de EUA.

Con este acto de agresión internacional, otro de los objetivos que buscan es el de robustecer en Latinoamérica, el imaginario político que nutre a un amplio bloque de organizaciones, empresas, medios de comunicación, élites políticas, élites económicas y élites culturas, identificados con la ultraderecha, que ante el vacío de propuestas e ideas propias en el que se encuentran, les ha resultado rentable convertirse en voceros de un proyecto político definido por la ignorancia, la locura y la barbarie, reproduciendo al pie de la letra los posicionamientos de Trump.

En el caso de México, se observa con claridad la manera en que la ultraderecha se ha replegado a los mandatos de la Casa Blanca, y en esto también se han sumado actores que provienen del ahora extinto PRD, personajes que gozaron del todo el poder en el Sol Azteca y que no fueron aceptados en Morena, ahora con tal de atraer reflectores han caído en el ridículo de sumarse a la narrativa de sus nuevos aliados: la ultraderecha y el gobierno de EUA.

Desde el punto de vista del respeto a la soberanía de América Latina no hay ninguna manera de justificar este acto criminal, quienes intentan justificar esta atrocidad, en realidad lo que se encuentran haciendo es mostrar públicamente, con todo el cinismo, su sometimiento a la agenda política de un gobierno que ha fincado su poder en el intervencionismo político a escala internacional, de Vietnam, al golpe de Estado en contra de Salvador Allende, al apoyo de los contra en Nicaragua, al respaldo de las dictaduras en América Latina, a la invasión y destrucción de Medio Oriente, en su necedad de imponer de manera unilateral los intereses de una élite que tiene bajo sus ordenes el actuar de Washington.

Mi absoluta solidaridad con Venezuela y América Latina ante este ataque criminal.

*Director de la Revista Digital Independiente Voz Universitaria