Sorpresas en el comercio exterior: ¿son sostenibles?
Alejandro Castillo Morales
Analista Económico
En reiteradas ocasiones se han señalado las dificultades que enfrentan las empresas que operan en México para competir, debido a la decisión de política monetaria de permitir la apreciación del peso, ante la devaluación del dólar. A eso se agrega la poca inversión pública en infraestructura y la inseguridad, así como las disposiciones proteccionistas establecidas por parte de los principales mercados, todo lo cual podría repercutir en su desempeño.
No obstante, las cifras relativas a la balanza comercial al mes de junio de este año muestran un comportamiento relativamente positivo o resistente en algunas ramas y actividades. Gracias a eso, en el primer semestre del año nuestro país registró un superávit en su balanza comercial de $9,857.1 millones de dólares, superior en 587% respecto al superávit observado en el mismo período de 2025.
Esto fue posible por varias razones. En el caso del sector agropecuario, sus exportaciones se redujeron 4.0%, pero a pesar de las dificultades lograron ingresos por $11,746.4 millones de dólares. Por lo que respecta a las actividades extractivas, las disposiciones establecidas por esta administración propiciaron que sus exportaciones alcanzaron un monto récord por segundo año consecutivo, ahora de $11,209.1 millones de dólares, con un crecimiento de 78.5% respecto a enero-junio de 2025. Por lo que corresponde a las exportaciones de productos manufacturados, en el primer semestre de 2026 crecieron 25.7%, para alcanzar un total de $355,901.4 millones de dólares. Es importante recordar que esos montos no son netos, por lo que, descontadas las importaciones, la balanza comercial no petrolera alcanzó un superávit de $25,201.5 millones de dólares, superior en 85.0% al saldo observado en el primer semestre de 2025.
En contraste, la balanza petrolera ha vuelto a deteriorarse. Desde el año 2015 registra una posición deficitaria, que en enero-junio de 2026 fue de $15,344.2 millones de dólares, superior en 25.8% con relación al saldo del mismo período de 2025.
Como puede observarse, los montos alcanzados por el intercambio manufacturero son determinantes en el comportamiento de la balanza total. Cabe señalar que en el primer semestre de 2026, la suma del intercambio total manufacturero, $697,158 millones de dólares, fue equivalente a 90.5% de la suma de importaciones más exportaciones, que alcanzó la cifra de $769,589 millones de dólares.
En particular, de las ramas manufactureras, todas las que están vinculadas a esquemas de complementariedad en procesos productivos en el marco del T-MEC, mantuvieron una posición superavitaria: Productos automotrices; Maquinaria y equipo especial para industrias diversas -sus exportaciones aumentaron 101.9% y las importaciones 80.8%-, y Equipo profesional y científico. A ello se agregan ramas relacionadas con bienes para consumo, como es la de Alimentos y Productos Metálicos para uso doméstico, y otras vinculadas a la producción de materias primas, como son la manufactura de Minerales no Metálicos y la Minerometalurgia, que por sus propiedades han logrado mantener sus exportaciones.
Por su parte, las ramas manufactureras que registran una posición deficitaria, son las relacionadas con el consumo de productos terminados para le mercado mexicano, como es el caso de Textiles, Artículos de Vestir e Industria del Cuero, Madera y Papel e imprenta y las que suministran bienes industriales como Química.
Así, en general se puede decir que hasta junio fue aceptable el desempeño de la balanza comercial. El problema está en determinar si esa situación, que puede cambiar, se aprovecha, para fortalecer la planta productiva del país.
Por ejemplo, las cifras del Banco de México señalan que las importaciones de bienes intermedios sumaron $303,549.8, un incremento de 26.7% respecto de enero-junio de 2025. Si de manera simplista se supone que ese monto se incorpora en los bienes de exportación y considerando que el valor de exportación de los bienes manufacturados incluye, además de bienes intermedios aportados internamente, los salarios y otros gastos que se realizaron en México, tendríamos que el valor agregado en México, lo que queda en el país por esa relación comercial en un semestre, sería de $52,351.5 millones de dólares, apenas 14.7% de las exportaciones manufactureras, pero también equivale a casi un año de captación de remesas.
Aunque es un resultado positivo, depender de la transformación de bienes intermedios importados impide captar un mayor porcentaje del valor de las exportaciones. Tampoco permite acceder al conocimiento de los procesos, a la asimilación de las tecnologías. En más de 30 años del T-MEC, pocos sectores han superado el papel de maquiladores. Eso ya no puede continuar, ya que, de acuerdo con las cifras del Banco de México, en enero-junio de 2026, mientras México tiene un superávit de $194,202.5 millones de dólares con Estados Unidos, enfrenta déficits de $169,642.5 millones con Asia y de $19,404.9 millones de dólares con Europa.
