La economía mexicana remonta, pero requiere seguridad, certidumbre y acuerdos para crecer

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Alejandro Castillo Morales
Analista Económico

En el número anterior hice referencia a los análisis que, con las cifras del PIB de agosto, estimaban un crecimiento anual superior a los pronósticos inferiores que se dieron a conocer en los meses previos. Al respecto, el 30 de octubre el INEGI dio a conocer la Estimación Oportuna del Producto Interno Bruto Trimestral (EOPIBT), en el que informó que en términos reales, con cifras ajustadas por estacionalidad, es decir, eliminando los factores estacionales y de calendario, en relación con el PIB del segundo trimestre de 2026, el PIB del tercer trimestre debió crecer 0.9%. Ese resultado será consecuencia de una disminución de 0.4% en las actividades primarias y crecimientos de 0.8% en actividades secundarias y 1.1 en actividades terciarias. Sobre esa base, el INEGI apunta que el PIB del tercer trimestre sería superior en 3.2% respecto del tercer trimestre de 2025.

Con esa información, resulta interesante revisar el crecimiento acumulado que se había alcanzado en el período enero-junio y el que se alcanzaría en enero-septiembre, de validarse las cifras estimadas. Se tiene que en enero-junio de 2026 se registró un crecimiento de 1.14% en términos reales con respecto a los dos primeros trimestres de 2025. Con los datos estimados, el INEGI espera que en enero-septiembre de 2026 se tenga un crecimiento acumulado de 1.9%. En el caso de las actividades primarias, el crecimiento acumulado del primer semestre de 2.12% pasaría a un crecimiento menor, de 2.00% en el período enero-septiembre; las secundarias crecerían de 0.04% a 1.10% y las terciarias de 1.64% a 2.20%.

Cabe señalar que la estimación que dio a conocer el INEGI, del crecimiento anual de 1.9% del período enero-septiembre, respecto del mismo período de 2025, es superior a la media de 1.61% de los pronósticos que proporcionaron en octubre en la encuesta mensual del Banco de México, los Especialistas en Economía del Sector Privado, respecto del crecimiento para todo el año. Esto supondría que en noviembre y diciembre habría una contracción, lo cual, con las cifras del INEGI, parece poco probable. De hecho, la media de los pronósticos de la encuesta de Banxico, que se calculan mes a mes, después de registrar un mínimo de 1.07% en junio, comenzaron a estimar un mayor crecimiento hasta que la media de las estimaciones para 2026 se situó en 1.61% de octubre y seguramente lo ajustarán al alza con las cifras definitivas de enero-septiembre.

Ahora, es necesario recordar que los datos observados en el sector secundario, correspondiente a la actividad industrial, en el primer semestre de 2026 fueron muy pobres. De acuerdo con las cifras a precios constantes de 2018, la minería acumuló un crecimiento de 3.79% en enero-junio de 2026 respecto al mismo período de 2025, y la construcción creció 2.13%. Sin embargo, en ese mismo período la manufactura cayó 1.13%, a pesar de que las ramas de alimentos, derivados de petróleo y carbón, industria química y fabricación de maquinaria y equipo, lograron crecer.

Esto es, si bien la estimación oportuna del INEGI para julio-septiembre supone una recuperación, es un comportamiento que resulta totalmente insuficiente para las necesidades de México. Considerando que a finales de septiembre la decisión de Banxico de no modificar sus tasas propició una depreciación del peso -en el registro de tipo de cambio para solventar obligaciones en moneda extranjera pasó de $16.8748 pesos por dólar el 8 de septiembre, a $18.7592 con fecha 5 de octubre-, el eventual beneficio que ese cambio tuvo para los productores nacionales, todavía no se refleja en las cifras del INEGI, por lo que en el tercer trimestre el PIB se deberá acelerar. Y más con el anuncio del 5 de noviembre de Banxico, de bajar su tasa de referencia de 6.50% a 6.25%.

Por otra parte, más allá de la coyuntura, en el caso de las actividades secundarias, que son fundamentales en la sostenibilidad y el desarrollo del conjunto de la economía, se observa que progresivamente han perdido participación en el PIB, de 36.28% en el año 2000, a 30.64% en 2025. Entre las ramas de actividad con mayor reducción en su participación se encuentra la minería, que en ese mismo período pasó de 6.81% a 3.26%; la Construcción pasó de 6.47% a 5.89% y la manufactura, redujo su porcentaje de participación de 22.71% a 20.29% en esos mismos años.

Esta situación se refleja en el Indicador Mensual de la Formación Bruta de Capital Fijo (IMFBCF) correspondiente a agosto, en el que informa de una caída de 1.8% con respecto al dato de julio de 2026. Por sectores, destaca que la construcción se mantuvo sin crecimiento y la inversión en maquinaria y equipo cayó 3.5%, con un aumento de 0.5% la realizada con equipo nacional y una contracción de 5.8% equipo importado. Poco avance.

Vale insistir en que el desempeño de los sectores podría mejorar si se garantizan las condiciones de seguridad en la operación de las empresas y en el transporte, la certidumbre en las disposiciones normativas y tributarias, y la necesidad de establecer acuerdos que se cumplan, que se basen en la contribución de los diferentes en sectores, incluyendo la administración pública para, con mayor eficiencia en producción y distribución, lograr la estabilidad que permita evitar la apreciación del peso y la utilización de las tasas de interés como instrumento para contener la inflación. Además, los resultados de las intermedias en Estados Unidos podrían reducir la presión sobre el desarrollo económico regional.