Hacia el hombre máquina ¿la crisis qué no vemos?

Foto: www.es.123rf.com

Por Antonio Ponciano Díaz

Refiere Yuval Noah Harari en su libro de “Animales a Dioses” que estamos al final del Homo Sapiens en su calidad de la especie más exitosa del planeta. Los avances en la ciencia y la tecnología desarrollan experimentos sobre el Homo Sapiens, para hacerlo más fuerte, más inteligente y con facultades físicas para que puedan vivir muchos años. Los Cyborg ya son una realidad y; que decir; de los Robot que cada día desplazan a los seres humanos en los centros de trabajo.

La cuestión es que la verdad científica está constituida por hechos, lo que podemos ver, tocar y calcular, pero, sobre todo, aplicarlo a todo aquello que genere algún beneficio económico. La ciencia nos permite conocer la naturaleza, pero no el espíritu. En gran medida esa es la crisis que estamos viviendo. Sin darnos cuenta estamos perdiendo nuestra esencia, nuestros valores humanos.

Todo parece indicar, que la ciencia se ha convertido en una ideología, una idea, un engaño, en el que estamos atrapados y en el que cada día nos atrapan más, porque en nuestro mundo sólo hay cabida para las cosas materiales, todo se ha convertido en dinero, todo es calculable y reducido a un número y a la fama.

Estamos perdiendo todas las cualidades de lo que nos ha permitido llegar hasta aquí, ser la especie más poderosa sobre la faz de la tierra. Estamos perdiendo nuestra calidad de vida, los valores de la verdad, la justicia, la compasión, la solidaridad, el amor por la estética, la cultura y el buen vivir. Nuestro apego a lo material, a lo mundano y al dinero. No nos permiten percatarnos que la calidad de vida es la expresión de un valor espiritual.
De ahí el gran vacío existencial que empezamos a experimentar. Ya nada nos complace ni nos llena. En una sociedad de consumo como la que hemos construido los Homo Sapiens, con seguridad ese vacío alguien lo está llenando. Un nuevo fantasma recorre nuestras ciudades y esa es la consecuencia de una sociedad mecanizada, dedicada a la producción y el máximo consumo materiales y dirigida por maquinas computadoras.

Esto lo ha visto con claridad Yuval Noah, por eso en la nueva sociedad que se está conformando el individualismo y la privacidad, aunque parezca paradójico, desaparecerán. Los condicionamientos socioemocionales estarán dirigidos por ordenadores supe potentes. Al parecer, nuestra única alternativa será mirar hacia nuestro interior y reencontrarnos con uno mismo y volver al humanismo.

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