Celebrando la Poesía: “Rojo Iridio” en El Colegio de Morelos: texto de Wendy Lucía Morales Prado

- Texto presentado por la Dra. Wendy Lucía Morales Prado, Profesora Investigadora en El Colegio de Morelos, con motivo de la presentación del poemario “Rojo Iridio” de Javier Contreras R. realizada el viernes 28 de febrero del 2025 en el auditorio Emiliano Zapata de El Colegio de Morelos, en la ciudad de Cuernavaca, Morelos.
Quisiera destacar la importancia de presentar un poemario el día de hoy en esta casa de estudios, pues la poesía no suele atraer multitudes, sino a un público selecto, a unos cuantos interesados. De manera que apostar por la poesía, por escribirla, por buscar con ella abrirse paso con la palabra ante el asombro del mundo, no es una experiencia frecuente ni familiar para el gran público de lectores y por ello, celebro aún más que estemos hoy aquí, hablando de poesía, uno de los géneros más antiguos, de los más prestigiosos y el más conceptual de todos ellos.
Con el privilegio de que hoy se escuche poesía lírica moderna en El Colegio de Morelos, quisiera compartir a Ustedes algunos aspectos que me sugirió la lectura de este poemario que, siguiendo los cánones petrarquistas, sigue el periplo de una experiencia que abarca varios niveles de percepción y conciencia, si bien guarda tonos vanguardistas acentuados en su estilo.
El volumen está articulado como una “bitácora de viaje” documento en el que se asientan percepciones de una travesía, del recorrido que los lectores ahora emprenden acompañando al autor. Asimismo, está dividido en cuatro apartados que revelan la naturaleza cosmopolita de aquella aventura que guarda signos introspectivos y también exteriores: I. san Michel, aquel pueblo de Normandía construido sobre una isla rocosa, II. Acerca del Camino, que reflexiona sobre la naturaleza del viaje, III. corvus, una referencia latina al cuervo, aquel poema fundamental de Poe, IV. nostalgia de la bove, aludiendo a un lugar de la geografía europea, posiblemente francesa.
Uno de los aspectos destacables del poemario consiste en sus vinculaciones con la percepción y la sensorialidad, a partir de la percepción del color. Vinculada, entre otros, a los puntos cardinales y a las estaciones. Así, el rojo iridio, el blanko (así con K), y el azul, cerúleo, como intituló el poeta su primer poemario.
Acerca del Iridio me aventuro a la búsqueda de características particulares aplicables a la experiencia del texto, en un contexto totalmente ajeno, el de la química y en internet encuentro que:
El iridio es un elemento químico de número atómico 77 que se sitúa en el grupo 9 de la tabla periódica. Su símbolo es Ir. Se trata de un metal de transición, del grupo del platino, duro, frágil, pesado, de color blanco plateado. Es el segundo elemento más denso (después del osmio) y es el elemento más resistente a la corrosión, incluso a temperaturas tan altas como 2000 °C. Solo algunos halógenos y sales fundidas son corrosivas para el iridio en estado sólido. El iridio en polvo es mucho más reactivo y puede llegar a ser inflamable.
También nos remite a la iridiscencia: La capacidad de reflejar colores distintos.
Ambos elementos nos dan una concreción de la experiencia poética del viaje y sus características: de transición, duro y pesado pero frágil, denso, muy denso, resistente incluso bajo temperaturas extremas y que puede llegar a ser inflamable. Duro y frágil, la unión de los extremos, de los opuestos, en un viaje: un trayecto inexorable, del que ya no se vuelve como era, ni a su regreso se contempla a los demás del mismo modo. Como una naturaleza de órdenes contrarios que desde la distancia del viaje, es puesta a prueba.
En Rojo Iridio nos encontramos en un ejercicio de poesía mínima, pero plena de resuenos y reverberanciones. Y como algo permanente, aparece la continuidad, gracias al tiempo circular que no cesa:
Todo acaba por no dejar de continuar
Nada perece ante la vida, las estaciones se renuevan entre la escarpa atemporal.
La luz no sale de la luz,
la luz proviene de la oscuridad
y el bien proviene del mal.
Añado un último aspecto a resaltar: la reflexión metapoética de literatura que inserta la experiencia de la literatura misma. Así, el poemario integra a otros autores, otras obras como fuente de inspiración y diálogo incesante. Rojo iridio no sólo es la bitácora de un viaje físico y metafórico, propone una incursión en la literatura bocetada a partir de la obra: The Cure, Radiohead, los Sex Pistols, César Vallejo, Vicente Huidobro, Franz Kafka, William Faulkner, Malcolm Lowry, Jack Kerouac, Juan Rulfo, Charles Baudelaire, Johann Wolfgang von Goethe y Johann Peter Eckermann. El poeta reconoce, luego de llegar al lugar más alto:
nada es suficiente
volver a empezar el camino
el frío entre los dientes
te hace pensar
que tan lejos has llegado
arriba el viento sopla
Y nada, Nada revierte.
Y en aquel punto de la vida, queda la soledad, el recuerdo diseminado:
…a dónde se han ido todos, que los extraño tanto
Qué es lo que he hecho para alejarme
La vida ha sido eso, quitarse el mayor peso de las manos
Vidrios que se esparcen por la mañana
Silencio de madrugada.
No queda más que felicitar al autor por la obra que hoy comparte con nosotros.
