Salud: el ignorado elefante en la habitación

Jorge Manzo Denes. Aspirante a la Rectoría de la UV*

En el transcurso de mi carrera como científico he tenido la oportunidad de trabajar con muchos colegas del orbe desarrollando e impulsando diversas líneas e investigación, por ejemplo, hace algunos años colaboré con una colega española en sobre el papel que tiene una estructura muy grande del cerebro en el proceso de adicción a estupefacientes y que, científicamente, había sido muy poco considerada.

La resultante de ese trabajo de colaboración fue el publicado bajo el título ¿Hemos estado ignorando al elefante en la habitación?[1] Ahora, cuando veo el tema del cuidado de la salud en la Universidad Veracruzana (UV), la pregunta sigue siendo la misma.

Está de más decir que si carecemos de salud el resto carece de valor. Necesitamos estar saludables para que nuestro talento pueda enfocarse al impulso de nuestras actividades sustantivas, en nuestro caso la docencia, investigación o aprendizaje por los estudiantes. Una enfermedad lleva esas tareas a un segundo plano, por lo que es indispensable prevenirlas o tratarlas a la brevedad. Pero es fundamental reconocer que nuestro cuerpo está constantemente presionado por el ambiente y eventualmente sucumbe ante alguna enfermedad, desde muy leve hasta de alto riesgo para la vida. Esto es un hecho al que tenemos que hacerle frente de manera permanente; qué otra lección más clara que aquella que estamos viviendo en estos momentos.

La UV, con una población de más de seis mil académicos, tiene una enorme responsabilidad con ella al garantizarle este servicio, así como a sus dependientes económicos, lo que hace del sistema de salud una actividad de alta inversión. Sin embargo, y a pesar de que representa una fuerte inversión en realidad considero que es un área de oportunidad que requiere de un impulso mucho más significativo del que ha tenido hasta la fecha.

En los cinco campus universitarios de la UV tenemos unidades de Ciencias de la Salud, por lo que somos en el estado de Veracruz, la principal formadora de profesionales en el campo. Esto nos obliga a ser un referente no sólo estatal sino nacional en términos del cuidado de la salud de nuestra propia comunidad universitaria, pero también de la sociedad Veracruzana. Se debe mantener como obligatorio el compromiso de atender a la salud, así como educar con conocimientos actualizados a las nuevas generaciones de profesionales de la salud.

Es imposible evitar que el transcurso del año tengamos pacientes de diversa índole, así como retos de acción urgente como el que últimamente tenemos con la pandemia, pero debemos hacerle frente con el mejor conocimiento. Tenemos que enfrentar, por ejemplo, al sedentarismo y los malos hábitos alimenticios que han derivado en un incremento de los casos de obesidad, diabetes, colesterol, cáncer y males cardiacos, entre otros, así como enfermedades propias de la edad en adultos mayores. Ellos incluyen a nuestros académicos jubilados que ya dieron su vida laboral en bien de la Universidad y Veracruz, y con quien tenemos el insoslayable compromiso de apoyarlos permanentemente en el mantenimiento de sus condiciones de salud, se lo han ganado.

Con cinco campus estratégicamente ubicados a lo largo y ancho de Veracruz, orientados a la formación de capital humano de alta calidad, principalmente de profesionales de la salud, no podemos seguir al margen de otorgar un servicio médico de calidad a todos, no sólo en el campus central de Xalapa.

Es impostergable ofrecer atención digna y con calidad a la población universitaria, pero también a la sociedad a la que nos debemos; se requieren establecer estrategias de atención adecuadas, pero también de generación de nuevo conocimiento en el campo, para continuar evolucionando en el hallazgo de nuevas curas y tratamientos.

Sí, somos una institución generadora de nuevos conocimientos, pero es urgente vincularlos con el desarrollo de nuestro entorno, es decir, debemos hacerlo con un elevado sentido de pertinencia social; no podemos seguir esperando que las soluciones lleguen de otros lados, tenemos convertirnos en una institución que otorgue tratamientos efectivos y actualizados, desarrollando investigación clínica y, de manera importante, educando a la sociedad con programas de prevención.

La historia de la Universidad Veracruzana y la presión impuesta por la pandemia nos ha empujado a un momento crucial en el cuidado de la salud. Eventos como el que estamos viviendo actualmente en el mundo, por la contingencia epidemiológica, nos obligan a adaptarnos e innovar disruptivamente, rompiendo paradigmas, por lo que considero urgente transformar al sistema de salud universitario en una nueva entidad institucional, guiada con un ambicioso programa que nos permita hacer frente a ese gran elefante en la habitación al que no le hemos puesto la atención que merece.

El coronavirus, una partícula microscópica que tiene al mundo de cabeza, vino a reestructurar en un brevísimo lapso, diversos niveles de organización que por décadas habíamos construido como sociedad. Entre ellos, por supuesto, la educación superior y la salud.

Por ello, una propuesta innovadoramente transversal de mi programa de trabajo consiste en impulsar un verdadero sistema de salud universitario en todos los campus de la UV pero, para hacerlo realidad, es imprescindible vincular la docencia y la investigación de la Universidad con nuestro servicio médico, acción que requieren de un impulso inmediato para construir un Complejo de Salud Universitario que nos permita tener un hospital propio, al mismo tiempo que aglutine la investigación y la docencia como todo un ente transversal de esfuerzos para hacer frente a las enfermedades habituales, pero también a las emergentes.

*Es científico en la Universidad Veracruzana en el campo de las neurociencias, con especialidad en el autismo; docente del Doctorado en Investigaciones Cerebrales; profesor con perfil PRODEP; miembro del Sistema Nacional de Investigadores y miembro de la Academia Mexicana de Ciencias. Fue Coordinador de la Maestría y Doctorado en Neuroetología, así como fundador y director del ahora Instituto de Investigaciones Cerebrales, y ha sido organizador de múltiples actividades docentes, así como conferencista en diversas instituciones. Es evaluador de proyectos Conacyt y revisor de manuscritos científicos en diversas revistas especializadas internacionales. Autor de numerosos artículos científicos nacionales e internacionales. Comentarios y sugerencias: [email protected]


[1] https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0149763415002754